El primer partido que disputó Tiago Splitter (Joinville, Brasil, 1985) en la ACB fue un TAU-Madrid. Jugó casi once minutos y no se atrevió a lanzar a canasta. Un tapón y dos faltas fueron los únicos dígitos de su ficha. Hace ya casi cuatro años de aquello y su vida ha cambiado de lo lindo. Esta tarde se espera que sí mire al aro y anote. Y mucho. Tiago será protagonista indiscutible de un nuevo duelo entre baskonistas y madridistas, que ya han alcanzado la categoría de clásico.
Ninguno de los dos personajes que mejor han encarnado la rivalidad entre TAU y Madrid estarán en el Buesa. Felipe se lo pierde por una lumbalgia. A Scola ni siquiera se le espera. Ahora marca diferencias en la pretemporada NBA. Ahí es donde aparece Splitter. La marcha del argentino le ha dado galones y él espera multiplicar sus prestaciones como lo ha hecho desde que aterrizara en el Baskonia. De los 1,7 puntos de media de su primer año a los 11,3 del último, sus números no han hecho más que crecer.
Splitter será uno de los que más eche de menos a Scola. Tendrá más minutos, pero siempre apena la marcha de un amigo. Su relación era tal que el pívot argentino bautizó a su primer hijo con el nombre de Tiago. “Será difícil olvidarse de él, pero daremos la cara como siempre. En el TAU se han ido Macijauskas, Nocioni, Calderón y, ahora, Scola, pero hemos seguido arriba, peleando y hasta ganando títulos”, explica.
De momento, los baskonistas ya se llevaron la Supercopa en Bilbao. Y Splitter tuvo el papel protagonista que se le adjudicaba: fue el indiscutible MVP. Llenó el vació de Scola y el de James Singleton, lesionado en el transcurso de la final. Hoy contra el Madrid le tocará hacer lo mismo. No se espera que Linton Johnson pueda ayudar mucho tras un par de entrenamientos.
La progresión de Splitter se antoja imparable. Alfredo Salazar, el director deportivo con mejor ojo de España, le trajo a Vitoria con sólo 15 años. La adaptación se le hizo cuesta arriba al principio, pero en la cancha no dio muestras de ello. Cada uno de sus cuatro primeros años jugó en una categoría superior: con el Araba Gorago en EBA, con el Bilbao en LEB2 y LEB y en la elite con el TAU.
Un regimen estajanovista
Entre medias, cientos de viajes para hacer entrenamientos individuales con Iñaki Iriarte, antiguo entrenador ACB. Trabajaba con el Bilbao Basket durante la semana, jugaba el viernes y pasaba el fin de semana en Vitoria puliendo deficiencias en su juego. Es obvio que el régimen estajanovista acabó funcionando.
Hace ya años que es carne de NBA. En la última edición del draft por fin apareció su nombre tras años de interés. Fue seleccionado en el número 28 por San Antonio Spurs. El mismo equipo que estuvo dando largas a su amigo Scola hasta que al final se desprendieron de sus derechos. Splitter no esconde cuál es su ambición: “Estoy feliz en Vitoria, pero me gustaría jugar en la NBA”. Su cláusula al final de este ejercicio asciende a un millón de dólares.
Antes de saltar el Atlántico deberá ejercer de líder baskonista. Esta tarde es una buena ocasión para demostrarlo. Después de dos jornadas, verse ya a dos partidos de distancia del Madrid no sería buena señal. Y menos con la plaza en Euroliga que otorga esta campaña ganar la Li
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